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El fenómeno de las bolsas de pellets hinchadas

De vez en cuando, afortunadamente muy rara vez, se ve una bolsa de aluminio llena de pellets de lúpulo y tan hinchada que uno espera que estalle al cabo de un segundo. Y, realmente, esto podría suceder con el resultado de que entre aire en la bolsa y el oxígeno estropee el lúpulo. ¿Pero cuál es el motivo de esto?

El principal culpable de este hecho se identifica rápido: ¡el calor! Como es sabido, al lúpulo no le gusta el calor (por lo menos en el momento del secado y del envasado en las pacas rectangulares después de la cosecha), siempre debe ser transportado y almacenado en frio. Si esto no ocurre, como consecuencia las bolsas se pueden hinchar. Por ejemplo, durante el verano se dan altas temperaturas durante el envío de lúpulo en los camiones o en los contenedores de los barcos que no están refrigerados. Incluso si los contenedores están cubiertos mientras se cargan, no es raro que se alcancen temperaturas de más de 30 o incluso 40°C, y a menudo durante varias semanas.

 

De esta manera, y siguiendo la física más fácil, se da el problema de que el gas inerte en las bolsas (normalmente una mezcla de CO2 y N2) se expande debido al calentamiento. Sin embargo, el aumento del volumen no explica el aumento total del CO2 y el N2 presente. ¡En un ensayo, esta expansión correspondía a un aumento de casi 7 litros en una bolsa de 20 kg!

Bolsas de pellets hinchadas y normal

 

 

 

Las publicaciones del Dr. Forster (en 1996 en el “Brauerei- und Getränke-Rundschau” suizo, en 2001 en el congreso IHGC en Canterbury, así como en 2002 en “Brauwelt International”) ya dejaron claro que es importante mantener una cadena de frio continuo para el lúpulo y que las fases de calor tienen un impacto negativo en la calidad del lúpulo. La degradación de los ácidos alfa, así como el deterioro de los aceites esenciales del lúpulo son las palabras clave. Se pueden formar productos de degradación de los ácidos alfa, así como diversas sustancias volátiles. Incluso por aquel entonces alguna de estas sustancias fue identificada. Estas sustancias eran, entre otras CO2, acetona, isopreno y DMS. Lo que al final no se pudo explicar es cuál de estos gases contribuye a la expansión del volumen. El hallazgo importante de este estudio es que la contaminación microbiológica (tanto entonces como ahora) se puede excluir como la causa de la formación del gas.

Una peculiaridad de este tema es el hecho de que no todas las bolsas que están expuestas a fases prolongadas de calor muestran esta expansión significativa de volumen. Por supuesto, el gas inerte se calienta y se expande ligeramente, pero solo algunas bolsas se hinchan hasta casi estallar.

 

Para obtener más información sobre este fenómeno, hemos iniciado nuevos experimentos e investigado numerosos parámetros que podrían desempeñar un papel muy importante:

  • Carga microbiológica de las flores de lúpulo y de los pellets
  • Temperatura exterior durante el procesamiento de pellets
  • Facilitación de las flores de lúpulo durante el procesado
  • Temperatura del lúpulo y de los pellets durante el procesado
  • Equipamiento de la fábrica de pelletizado, del parque de máquinas y la calidad de las bolsas
  • Calidad de los gases inertes
  • Contenido de agua y humedad de los pellets
  • Temperatura durante el envío
  • Duración del envío
  • Hinchazón reversible o irreversible de las bolsas
  • Cuantificación del aumento del volumen
  • Cambio climático

 

En resumen, se puede decir que no se observaron diferencias significativas entre las bolsas infladas y las “normales” a excepción de la temperatura y la duración del envío, lo cual era de esperar. Las bolsas se hinchaban únicamente cuando se exponían a altas temperaturas durante un cierto tiempo. Sin embargo, no se pudo explicar porque solo algunas bolsas estaban hinchadas y otras no, aun estando a la misma temperatura y durante el mismo tiempo. Por lo menos, las bolsas que fueron producidas en un mismo lote mostraban un comportamiento similar.

 

Incluso una extensa serie de experimentos y análisis en la Universidad Técnica de Múnich/Weihenstephan no pudo resolver este problema. Sin embargo, se averiguó que principalmente, la formación de CO2 es responsable del aumento del volumen en la fase gaseosa. También se forman otros numerosos gases como la acetona, el isopreno, el éster metílico, productos de la degradación de Strecker y compuestos sulfurosos, los cuales, sin embargo, constituyen únicamente una pequeña parte de la formación del gas. El CO2 es, con diferencia, el componente más importante que se produce durante el almacenamiento con calor. Solo se pueden hacer especulaciones con respecto al origen de este o las reacciones que tienen lugar. Una explicación racional seria reacciones enzimáticas, las cuales se intensifican a temperaturas de por ejemplo 30-40°C. Esto explicaría también el hecho de que este fenómeno aparezca de forma irregular; el lúpulo es un producto natural el cual, durante el periodo de vegetación, reacciona fuertemente a las condiciones climáticas. Si hay más o menos precipitación, sol o calor, el conjunto de enzimas del lúpulo puede variar significativamente y esto a su vez influye sobre las posibles reacciones durante la fase de calor. El hecho de que el hinchamiento de las bolsas haya aumentado en los últimos años, también refuerza esta teoría. Las condiciones climáticas en las zonas de cultivo del lúpulo han sido en parte extremas, con largas fases de sequía y de calor. Si esto se combina con tiempos de transporte largos (las compañías navieras de transporte quieren ahorrar combustible mediante la reducción de la velocidad de los buques portacontenedores), esta teoría tiene sentido. Las temperaturas más altas durante un periodo de tiempo más largo aumentan las reacciones enzimáticas y naturalmente también las teóricamente inducidas como la degradación de los ácidos alfa.

 

Además de un posible problema de manipulación de las bolsas hinchadas (por ejemplo, durante la descarga de los contenedores), existe el riesgo de que las bolsas se rompan o que se perforen y que el aire que entre estropee el lúpulo (¡oxidación!). Además, no cabe duda de que las fases de calor son en general perjudiciales para la calidad del lúpulo (las palabras clave son ácidos alfa y aceites). Los costes adicionales de transporte refrigerado dependen en gran medida del puerto previsto (por ejemplo, si existe o no una mayor demanda de transporte refrigerado en el camino de vuelta) y por supuesto se deben tener en cuenta. Pero si se calcula la pérdida de calidad, por simplificarlo de alguna manera solo la degradación de los ácidos alfa, puede ser simplemente una cosa de dinero, pero ¡con el bono de que se entrega lúpulo fresco! ¡Esta es la razón por la cual ahora, la mayoría de los envíos marítimos se hacen en contenedores refrigerados!

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